Se cumplen cincuenta años del último golpe de Estado que instaló una dictadura cívico-militar en Argentina. Las Fuerzas Armadas, encabezados por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, derrocaron al gobierno democrático e instalaron un régimen del terror en el que se persiguió, encarceló, torturó, asesinó y desapareció a miles de personas disidentes al régimen. El poder de la Junta militar se extendió desde 1976 hasta 1983.
El golpe de 1976 se inscribe en un contexto de coordinación represiva regional conocido como Plan Cóndor, que articuló a distintos regímenes dictatoriales del Cono Sur. Por medio de la violencia y el terror, se reconfiguró el orden estatal, la economía y la sociedad argentina bajo nuevas lógicas disciplinarias que al día de hoy persisten en sus alcances contemporáneos, pese a los esfuerzos posteriores por democratizar el país. Aquello que Rodolfo Walsh precisó en la “Carta Abierta a la junta Militar” a un año de haberse producido el golpe, fueron consecuencias que se arrastran hasta nuestros días: la miseria planificada; la valorización de la “patria financiera” y el industricidio; la primacía del individualismo, el “por algo será” y la ruptura de lazos organizativos; no son, lamentablemente, solo cosas del pasado.
En tiempos en los que resurgen discursos de odio y negacionismo que relativizan y/o banalizan la gravedad de los crímenes de lesa humanidad cometidos en la región, se vuelve trascedente alimentar la memoria colectiva. Actualmente en Argentina aún hay cerca de 60 causas elevadas a juicio aguardando el inicio del debate y 12 juicios orales y públicos en trámite en diferentes jurisdicciones. Por todo ello, resulta fundamental reivindicar la lucha del movimiento de derechos humanos por una cultura democrática. En este sentido, la Asociación de Universidades Grupo Montevideo reafirma la importancia de la construcción de memoria histórica, la búsqueda de la verdad y el ejercicio de la justicia. Junto al pueblo argentino, adhiere a la consigna del “¡Nunca más!”