Foto: Richard Paiva/UCUR/UdelaR
Foto: Richard Paiva/UCUR/UdelaR

Uruguay homenajeó a Jorge Brovetto

Autoridades gubernamentales, universitarias y la sociedad toda despidió al ex Rector

Con la presencia del presidente Tabaré Vázquez, junto a otras autoridades gubernamentales, además de ex representantes de gobierno y de la Universidad de la República (UdelaR, Uruguay), este domingo se realizó en el Paraninfo un velatorio público y homenaje al ex rector Jorge Brovetto, fallecido el 8 de junio. El rector Rodrigo Arim destacó «su mirada ética, responsable, democrática«, que lo hacen un referente histórico de la institución.

El presidente Tabaré Vázquez concurrió al Paraninfo muy temprano para despedir a Brovetto a quien definió como un «un gran compañero« y destacó su compromiso con «los principios de igualdad, la lucha por la justicia social y su solidaridad«. Destacó su calidad de «gran universitario que mereció tener por tres veces el rectorado de esta Universidad de la República«.

Vázquez recordó también que fue Brovetto, en su calidad de rector de Udelar de aquel momento, el moderador del debate presidencial que mantuvo con Julio María Sanguinetti en 1994. Comentó que conoció al ex rector hace muchos años en su barrio, «cuando en la dictadura Jorge trabajaba en una fábrica de pastas haciendo y repartiendo ravioles en el Cerro», también «cuando yo era presidente del Frente Amplio y él vicepresidente, tengo muchas anécdotas y recuerdos», indicó.

Señaló que la gran preocupación de Brovetto «era la unidad de la izquierda uruguaya». Y subrayó que «personas como Brovetto no se mueren, se siembran porque quedan sus ideas, su ejemplo de vida, queda lo que ha sido no solo para la Udelar y para el Frente Amplio sino para toda la sociedad, lamentamos mucho su muerte pero queda entre nosotro«.

El rector Rodrigo Arim afirmó que Brovetto «es antes que nada un referente académico y ético que trasciende a la Universidad de la República. La concurrencia de actores sociales y políticos muy diversos a su homenaje indica eso«. Como universitario lideró una comunidad que debió reconstruir a una Udelar «con heridas de más de una década de intervención militar«. Lo hizo «recurriendo a las raíces de su memoria histórica, recurriendo a sus activos, pero a la vez con una decisión política de generar una nueva Universidad, desde la autonomía y el cogobierno». Arim también destacó la vocación de Brovetto por mirar a la Universidad en el contexto regional, ese es un aporte muy importante que ha hecho al país, señaló, Brovetto «es un referente histórico de la institución que vino para quedarse».

Académico y ético

Arim dirigió un mensaje a los presentes, entre quienes se encontraban familiares, amigos, referentes sociales, universitarios y políticos de todas las épocas. «Hoy la sociedad uruguaya está homenajeando y agradeciendo a Jorge Brovetto desde la convicción de que estamos despidiendo a un ciudadano que aportó mucho al Uruguay en los distintos roles y funciones que ocupó y desempeñó, con la responsabilidad y pasión que tuvo siempre«. Afirmó que Brovetto «es un referente académico, institucional, pero también ético, de esta casa de estudios y de este país, y en ese rol continuó hasta casi el último momento de su vida, dando señales que le aportan al país, no solo a la Universidad«.

Haciendo «un pequeño ejercicio de soberbia institucional», recordó a Brovetto en su rol «como rector de la Udelar en años extremadamente difíciles, una universidad que estaba apenas saliendo de las cenizas que la intervención cívico militar había dejado en ella,que requería tender redes en su comunidad para proyectarse al futuro». En ese marco Brovetto lideró un proceso que permitió tener de nuevo a «esta Universidad que se debe, como él decía, a la Nación».

«A la República nos debemos, y en buena medida lo que hoy es la Universidad con todas sus luces y seguro también con sus sombras, se lo debemos a Jorge». Arim destacó especialmente que la Udelar «trabaja y vive en una democracia deliberativa, de la capacidad de discutir, de debatir y de respetarnos. Con Jorge me tocó interactuar siendo militante de la FEUU en aquel momento, tuvimos discrepancias y diferencias, y siempre lo vivió con absoluta normalidad y naturalidad. Eso es la vida universitaria y es un legado muy importante que tenemos que preservar. La crispación institucional no es fuente de construcción, y Jorge fue un especialista en tender puentes».

Expresó que Brovetto fue un hombre «convencido que la Universidad no podía pensarse aislada, ni de la sociedad ni del contexto internacional». Por eso Arim recibió decenas de llamadas de rectores de los países de la región «reconociendo a quien fue el inspirador y creador del Grupo Montevideo, aquella idea de tener una red de universidades públicas y autónomas trabajando en forma conectada de comienzos de los noventa, cuando eran un puñadito de universidades. Hoy son casi 40 universidades trabajando y conviviendo, y construyendo con la certeza de que el conocimiento no puede ser pensado desde la excepcionalidad de un pequeño país y de una pequeña institución, eso se lo debemos a Jorge, y desde esa mirada ética, responsable, democrática queremos reconocerlo hoy, recordarlo y homenajearlo«.

«La Universidad está de duelo, estamos dolidos, pero estamos también y ante nada profundamente agradecidos», expresó. En particular dio gracias a la familia «por habernos permitido hacer este homenaje en esta casa, Jorge podría haber recibido homenajes en varios lugares del país distintos». Brovetto «es parte de nuestros activos, es parte de nuestra construcción cotidiana», concluyó.

Reflexión y puentes

La ministra de Educación María Julia Muñoz recordó distintos momentos compartidos con Brovetto, a quien conoce desde hace «muchísimos años«. Muñoz integró el Consejo Directivo Central de la Udelar como representante del orden docente cuando Brovetto fue vicerrector y luego rector, y el vínculo también fue muy fluido mientras él ocupó la presidencia del Frente Amplio. Fue además su «vecino de balneario«, porque ambos solían veranear en el mismo lugar.

Fue «una persona íntegra, afable, conciliadora, inteligente —creo que todo lo que se puede decir de Brovetto es positivo—, y un universitario cabal que dio su vida por la Universidad y por un proyecto político, el cual creyó que era el mejor para construir un país más justo«, afirmó, «es una pérdida muy importante para el Uruguay». Destacó también que «nos enseñó a pensar antes de tomar decisiones, a poner la reflexión por encima del impulso que puede darnos una situación injusta o enojosa».

El ex presidente José Mujica también estuvo presente para homenajear a Brovetto, lo definió como «un verdadero compañero en las difíciles. Porque en la vida el tamaño del árbol se ve en el suelo, dicen los paisanos, en las fáciles todos son amigos, y por eso era un compañero de fierro cuando más se lo necesitaba». Agregó que «siempre tenía buen talante, siempre estaba abierto, nunca fanatizado pero siempre comprometido con las mejores causas». Compartió el recuerdo de cuando en un Consejo de Ministros, Brovetto le dijo al oído «más despacio Pepe, y tenía razón». «Siento una alegría melancólica porque se tiene la tristeza de una despedida, pero es el cierre de la trayectoria de una vida envidiable», concluyó.

En tanto, el ex ministro de Educación y Cultura Ricardo Ehrlich, lo recordó como «un gran amigo. Hemos compartido también un gran camino como colegas bioquímicos, en la Universidad cuando fue prorrector primero y como rector después, y luego nos encontramos en el espacio político donde compartimos nuevos desafíos». En referencia al ministerio de Educación Pública, que los dos ejercieron, Erlich subrayó que en esa cartera se encontró «con los caminos que él me había marcado«.

Agregó que «el legado de Jorge es formidable, sobre todas las cosas fue un hombre de la educación y un gran universitario». A nivel personal, el ex ministro lo definió como «un hombre de familia, un gran padre y un abuelo tremendamente tierno».

Rafael Guarga señaló que durante todo su período al frente del Rectorado de la Udelar, inmediatamente posterior al de Brovetto, él lo acompañó «de una manera entrañable» y lo «ayudó en todos los aspectos». Recordó su papel en la creación del Grupo Montevideo y destacó que «puso a la Udelar en el centro del mapa de la educación superior dentro de América Latina». En este sentido, opinó que «además de lamentar nosotros esta perdida, creo que América Latina en su conjunto lo lamenta porque Jorge significó mucho para esa unión de las universidades de la región».

La causa de la educación pública

Guarga comentó una anécdota que en su opinión ilustra el compromiso de Brovetto con la Universidad y su gestión, cuando siendo rector el Consejo Directivo Central (CDC) debatió fuertemente acerca de la posibilidad de vincular a los investigadores de la Udelar con requerimientos del sector productivo. El apoyo de Brovetto «fue decisivo a la hora de hacer posible que quienes en aquel momento estaba en régimen de dedicación total, abocados a la creación científica, pudieran establecer vínculos con demandas provenientes de fuera de la Universidad, que su trabajo no estuviera netamente orientado a lo que se publica en las revistas sino también a demandas concretas que pudieran venir del aparato industrial o agropecuario». Esa votación en el CDC «fue positiva por un voto: el voto del rector». Para Guarga la anécdota «ilustra la amplitud de la mirada de Brovetto y lo decisiva y valiente que fue su decisión».

El ex rector Roberto Markarian expresó que tiene de Brovetto «el mejor recuerdo», fue «un gran amigo, me formé junto a él«. Destacó que tuvo «un inmenso papel en la consolidación de la investigación científica en la Universidad; la creación de la Comisión Sectorial de Investigación Científica se debió a su gran impulso, ese fue uno de los grandes cambios después de la intervención».

Agregó que su figura tuvo repercusión internacional, cuando en las Conferencias latinoamericanas y mundiales de Educación Superior promovidas por la Unesco, tanto en 1998 como en 2008, Brovetto junto a Guarga «fueron destacadísimos en colocar a nuestra Universidad en el ámbito internacional con las posiciones más progresistas que había en esos momentos», enfrentando a la mercantilización de la enseñanza superior.

Señaló que Brovetto fue «muy sincero, claro y fiel, uno podía discrepar pero su lealtad a sus ideas, su claridad al explicitar las posiciones, y simultáneamente la búsqueda de acuerdos aun con posiciones muy opuestas, me parece que fue uno de sus grandes méritos». Al retorno de la dictadura «la Universidad se reconstruyó en un proceso marcado por su perfil, en esa etapa su participación fue crucial», rasgos positivos de ese proceso todavía hoy persisten en la vida universitaria, reflexionó.

El también ex rector Rodrigo Arocena recordó que «como rector y como ministro defendía los mismos principios, y eso lo quiero subrayar». Agregó que «hace 25 años yo fundamenté en nombre del orden docente de la Facultad de Ciencias en favor de la reelección de Brovetto; hoy podría decir exactamente lo mismo: Jorge Brovetto encarna los valores universitarios básicos, el compromiso con la institución, con la autonomía, con el cogobierno y la disposición a romperse el alma por llevarla adelante».

Para Arocena «en los casi 50 años de vida universitaria que llevo, llegué a convencerme que en la Universidad hay esencialmente dos partidos: uno es el de los que primero se preguntan qué me puede dar la Universidad y el otro es el de los que se preguntan qué puedo darle yo a la Universidad; Jorge pertenecía claramente a este partido».

Al compartir una de varias anécdotas relacionadas con Brovetto, Arocena destacó su llamada al ser elegido como rector: «Probablemente yo no era el candidato que Jorge hubiera preferido que fuera electo, pero naturalmente se puso a la orden desde el momento que asumí el cargo y me trató como lo que éramos: compañeros de la causa de la educación pública».

Fuente: UCUR/UdelaR

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