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Proponen que el lavado de manos sea un derecho exigible

Iniciativa de la Cátedra Aguas de la Universidad Nacional de Rosario

Ramona Medina, vecina de la Villa 31 de Capital Federal y vocera de la organización La Poderosa, venía denunciando el faltante de agua potable en el barrio: murió hace pocos días a causa del coronavirus. Este episodio alarmó a la población general sobre el acceso al agua potable en los distintas poblaciones del país.

Desde la Universidad Nacional de Rosario (UNR) venían planteando la necesidad de formalizar el acceso al agua potable para que las personas pudieran en cualquier lugar y momento lavarse las manos, aún después de la pandemia. La Cátedra del Agua de la universidad, por medio su director, el magíster en Ambiente y Desarrollo Sustentable, Aníbal Faccendini, presentó la propuesta “Derecho al lavado de manos”.

La iniciativa plantea a los distintos estamentos del Estado, el dictado de una norma que establezca la obligatoriedad de que las dependencias públicas y privadas de acceso público deban obligatoriamente garantizar a los ciudadanos los medios para una correcta higiene de manos, preferentemente con agua y jabón, y de no ser posible con alcohol en gel o alcohol diluido en agua.

En contacto con El Litoral, Faccendini expresó que el “derecho de lavado de manos es fundamental para combatir al Covid-19, pero también es vital que se sostenga aún cuando haya pasado el coronavirus”.

El responsable de la iniciativa cree que el hecho de poder lavarse las manos en cualquier espacios no puede quedarse meramente en una “recomendación sanitarista”, sino que debe ser un derecho esencial y fundamental para todas las personas de la sociedad.

Si se transforma en un derecho, quiere decir que hay instituciones que están obligadas a cumplirlo. Es una cuestión obligatoria para espacios públicos y privados” y añadió: “La idea es que organicen los dispositivos necesarios y suficientes para que la gente pueda acceder al agua y al jabón para lavarse las manos porque así lo que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) y también la Organización Panamericana de la salud (OPS)”.

Esencial

Desde Unicef indican que “los virus respiratorios como la enfermedad por coronavirus (COVID-19) se contagian cuando la mucosidad o las gotas que contienen el virus entran en el cuerpo a través de los ojos, la nariz o la garganta. Lo más frecuente es que esto suceda a través de las manos, que también son una de las vías más frecuentes de contagio de virus de una persona a otra. Durante una pandemia mundial, una de las formas más baratas, sencillas e importantes de prevenir el contagio de un virus es lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón”.

En coincidencia, Faccendini plantea que “uno de los elementos fundamentales para evitar la propagación del virus es el lavado de manos” y que por eso “imperioso que sea un derecho, que se establezca por norma jurídica, de modo que la gente puede reclamar por esto”.

En relación a si buscan que sea una ley provincia, el referente de la Cátedra del Agua de la UNR dijo: “Nosotros estamos planteando en distintos estamentos, preferentemente a nivel provincial pero también como ley nacional. Buscamos fortalecer la presencia. Hay cuestiones fundamentales que hacen a una pauta que hay que establecer como sociedad junto con el Estado”, y agregó: “Hay barrios en los que no hay acceso al agua. Lo que le paso a Ramona en la villa 31 es un escándalo ético, ambiental”.

El drama en la villa

Ramona vivía, junto a su familia, en la casa 79 de la manzana 35 en la Villa 31 y era insulino-dependiente. Parte de su familia, incluida una de sus hijas quién además tiene una discapacidad, también se encuentra infectada de covid-19.

Ella fue la comunicadora de la organización “La Poderosa” para denunciar públicamente al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde fines de abril por el abandono ante el aumento de casos en el barrio popular de Retiro y la falta del servicio de agua.

Ramona pasó doce días sin servicio de agua en su casa, donde viven seis personas, cuatro de ellas, pacientes de riesgo. Una de sus hijas padece los síndromes de West y Aicardi, patología que le genera convulsiones refractarias no evolutivas.

El responsable de la iniciativa cree que el hecho de poder lavarse las manos en cualquier espacios no puede quedarse meramente en una “recomendación sanitarista”, sino que debe ser un derecho esencial y fundamental para todas las personas de la sociedad.

Durante una pandemia mundial, una de las formas más baratas, sencillas e importantes de prevenir el contagio de un virus es lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón”.

Fuente: EL Litoral/Ignacio Pellizzón